Alejandra Rifé Saralegui se desempeña como Psicoanalista a partir de una larga trayectoria.
Si, en tanto que Filóloga, ha sido una estudiosa de la lingüística, la literatura y la lectura y ha dedicado sus estudios iniciales a explorar la creatividad a través de distintos caminos y actividades; paralelamente y por otro lado, ha ido componiendo una formación que al ampliarse y acotarse, ha producido y consolidado un trabajo más específico y un estudio y una práctica más dedicados al ámbito de la Salud Mental y al Psicoanálisis. Por ese recorrido lógico y ético que produce el paso de la creatividad a la invención y su necesidad estructural.
Por las relaciones estrechas entre el psicoanálisis y la psiquiatría, sus diferencias y sus relaciones, su dedicación ha continuado en la estela de la pregunta por el sufrimiento humano, pero también por su extraña y particular necesidad. Algunos poetas hablan la lengua de los sueños y participan de la aventura del espíritu hasta que estalla el psicoanálisis. Esto no implica un acabamiento sino una fricción generadora que hará que se produzcan zonas de inquietud, cuestionamiento y creación.
A la hora de la filología, fue ayudante de cátedra en una asignatura de Teoría literaria y análisis del discurso en un Instituto Superior de Profesorado de la Provincia de Buenos Aires. Desde muy joven se desempeñó como docente en diversas áreas de ese quehacer profesional y filológico que aúna el estudio de las lenguas al de las culturas asociadas a ellas, a través de los textos y de la literatura o las mitologías. La Etnopsiquiatría fue ya en esa época un área que despertó su interés.
Tempranamente en Barcelona participa en grupos de Psicodrama Psicoanalítico junto a Leonardo Sadne y comienza una actividad de Talleres de escritura en distintos Centros de día en Barcelona y en Sant Cugat.
Esa vertiente de su trabajo hizo que desde primera hora se vinculara a las prácticas grupales a través de distintos tipos de talleres, algunos de ellos dedicados a la práctica de la lectura en común. Por este camino tomó contacto con la obra y el trabajo de Stanley Fish y Michael Riffaterre, un rico y amplio campo de estudio vinculado a la vez a varias disciplinas, desde los estudios literarios y retóricos, hasta la psicología, la antropología, el psicoanálisis, la filosofía, con la pregunta por la lectura como actividad humana como objeto crítico común. Esa ampliación del campo de estudio produjo su participación como docente en los talleres de verano de la UPN, Universidad Pedagógica de México.
Fue la pregunta por la angustia, de la mano de la lectura de Kierkegaard, la que la llevó a participar en distintos grupos de estudio de psicoanálisis. Realizó sus primeros estudios de formación en psicoanálisis en diversos cárteles, según esa modalidad de grupo de estudio (el Cartel) ideada por Jacques Lacan. En el marco de la Institución psicoanalítica Apertura, de Barcelona, participó de diversas comunidades grupales para estudiar el psicoanálisis, paralelamente al trabajo con los grupos y talleres de lectura y también de escritura.
En 1998 participa de los GEI (Grupos de estudio e investigación) generados en los Foros del Campo lacaniano al comienzo de su fundación, y participa durante unos años en el Área de la Tétrada de la Sección Clínica del Instituto del Campo Freudiano en Barcelona.
Es por el estudio de la angustia que se inclina en el paso de los libros a la clínica. El término clínica incluye al gesto de inclinarse para oír, para escuchar, para leer de una manera especial el sufrimiento humano, así viene del griego.
A la presencia activa en distintos espacios, grupos de estudio y diversas instituciones, se sumará la participación en una Institución dedicada a la práctica del Acompañamiento Terapéutico. Mas Uno, vinculada a la ELP, implicaba la realización de una particular práctica clínica en entornos hospitalarios y en instituciones como la Escola Balmes (Escuela especial que contaba con un equipo de psicoanalistas), pero también en el ámbito privado de los hogares. La práctica se supervisaba en sesiones de equipo, clínicas y grupales, semanales, que abocaban al estudio permanente especialmente de la propuesta lacaniana en el ámbito de la relaciones entre psiquiatría y psicoanálisis. La generación de la institución como una red, según una modalidad de práctica entre varios (Practique à plusieurs), le otorgó una posibilidad única de formación, investigación e integración en una especial dinámica clínica e institucional. Esta modalidad de trabajo hereda de las prácticas de la Psiquiatría comunitaria (Guattari / Oury / Tosquelles) y de la invención de les “Antennes” (instituciones “Antena”) de Antonio Di Ciaccia. La participación en esta institución define un marco teórico y de trabajo al que en su momento propuso concebir como “Psiquiatría de a pie”. Fernando Colina reservó un respeto similar para el Acompañamiento terapéutico de corte psicoanalítico como heredero de la psiquiatría clásica.
Ya entre los años 2008 y 2012 realiza su formación en Psicodrama psicoanalítico en el IPB, Institut per a la Clínica Psico-Social (IPB) dirigido por el psicoanalista y psiquiatra Josep Monseny en Barcelona. Desde 2003 hasta 2018 participa en los Seminarios anuales dictados por él en el marco del IPB.
A lo largo de todos esos años participó en Congresos y Jornadas con la presentación de sus trabajos (Mestre, Vigo, Madrid, Barcelona).
El funcionamiento de la institución (APOLa) como Sociedad científica, con su planteo programático y el lugar que otorga a la investigación, atrajeron su atención en tanto capacitadores de muchas preguntas que no había logrado formularse. La crítica mordaz de Alfredo Eidelsztein al insistir sobre las diferencias de Lacan con Freud y propiciar un psicoanálisis más lógico -que cuenta con los tres de Lacan que no coinciden con los de Freud, y allí no se agota la cuestión del tres-, habilita una revisión exhaustiva de Freud junto al cuestionamiento de la doxa lacaniana (un saber que en muchos casos ha devenido saber establecido y que se ha plegado a algunos prejuicios del propio Lacan, sin crítica) llevan a Eidelsztein a producir un minucioso cuestionamiento sumamente refrescante y habilitador para los espacios estancos y estancados del psicoanálisis lacaniano.
El rescate claro del concepto de inmixión de Otredad, poco frecuentado por otras instituciones lacanianas, que aprovecha mucho mejor el inconsciente trabajado por Lacan como discurso del Otro, favorece un psicoanálisis distinto, que atraviesa el prejuicio y la concepción moderna de la subjetividad como un interior separado de un exterior, abriendo a la posibilidad del tratamiento del Otro y otorgando a la época otro valor.
Alejandra Rifé se desempeña actualmente como directora de la Sede de APOLa en Barcelona, función que ocupa desde hace dos años y que por tanto se encuentra ya en vías de permutación.
Ha coordinado diversos dispositivos grupales que, con el nombre de Espai de la vida quotidiana han funcionado en distintos barrios y dispositivos de la ciudad de Barcelona, dando lugar a su pregunta por el trabajo en grupo y las coordenadas de los síntomas que hacen hablar a la época en los padecimientos que son a la vez particulares y sociales.


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